Rompecabezas para niños

Rompecabezas para niños

¿Quién, cuando era pequeño, no resolvió un rompecabezas? Es un juego que desde hace años no pierde la popularidad. Y no tiene nada de raro, porque influyen de manera especial en el desarrollo de los niños y, además, es una fuente de satisfacción y alegría. Pero ¿cómo elegir el conjunto adecuado que le interese al niño y cómo escoger un nivel de dificultad adecuado para su edad? La información sobre esto, y de muchas cosas más, ¡la encontrarás en nuestra guía!

Ventajas de hacer rompecabezas. ¿Cómo influyen los rompecabezas en los niños?

Es difícil enumerar todos los pros de montar rompecabezas: ¡son muchísimas! Esta forma de diversión estimula las habilidades manuales, imaginación, memoria, creatividad, resistencia, percepción espacial, matemáticas e, incluso, baja el estrés! Además, mirad los puntos de abajo en los cuales los vamos a explicar todo.

Habilidades manuales

Montar piezas pequeñas y grandes es un perfecto entrenamiento para la mano. El niño entrena la precisión de movimiento, la delicadeza y, además, los músculos pequeños de la mano. Los rompecabezas para niños mejoran mucho la coordinación ojo-mano y las habilidades manuales. Gracias a estos ejercicios, al niño le irá mejor durante la educación futura. Le será más fácil aprender a escribir o dibujar. Hacer rompecabezas también puede influir en el aprendizaje de usar cubiertos, lo cual suele ser difícil para niños.

Desarrollo de la creatividad

No se puede completar ninguna imagen sin tener creatividad. A fin de cuentas, el rompecabezas es un tipo de juego mental que hay que resolver de una manera no convencional. Incluso los más simples rompecabezas para niños requieren ser inteligente y abierto a diferentes soluciones. La creatividad es una habilidad que se desarrolla mediante todo tipo de rompecabezas. Es una base para artistas, científicos, emprendedores e inventores. Sin creatividad no se puede dejar volar la imaginación ni crear cosas innovadoras.

Percepción espacial

Los rompecabezas para niños hacen más fácil entender la relación entre los diferentes elementos, piezas o entre todos los objetos. De esta forma desarrollan la percepción espacial que es responsable por una mejor orientación en el espacio. Es también una habilidad de pensamiento creativo y de resolver problemas prácticos de una forma mejor y más lógica. Los rompecabezas también estimulan una mejor comprensión de cadenas de causa y efecto y, por eso, el peque podrá prever mejor el efecto final de diferentes procesos. En este aspecto son especialmente valiosos los rompecabezas 3D. Además, al hacer rompecabezas ambos hemisferios cerebrales trabajan a todo dar, porque el niño usa tanto las habilidades lógicas, como la imaginación. Para este tipo de diversión será perfecto nuestro tapete LUNO que se puede usar para hacer sólidos geométricos.

Un niño está colocando sobre la mesa unas piezas de un rompecabezas de madera con dibujos de un león, un pez y un avión.

Una buena ración de conocimiento servida de manera atractiva

No nos olvidemos de que los rompecabezas dan mucha alegría y, al mismo tiempo, educan mediante la diversión. Por eso, en el mercado hay muchos rompecabezas que ayudan a profundizar diferentes conocimientos. Podemos encontrar rompecabezas educativos con animales, plantas, letras, números, medios de transporte y muchos otros diseños. En pocas palabras: gracias a los rompecabezas el niño puede conocer el mundo de una manera atractiva.

Capacidades interpersonales

También debemos acordarnos de las llamadas habilidades «blandas» que le garantizarán al niño una buena preparación para el mundo de mañana. Al principio el peque hace rompecabezas con los papás y después con otros niños de su edad y, así, adquiere las capacidades de cooperación y de integración con los demás. Montar rompecabezas requiere la consecuencia, determinación, concentración y perseverancia en la consecución de los objetivos. Es un juego difícil que nos da una lección de humildad y paciencia.

Muchos niveles de dificultad de rompecabezas

Ahora el mercado ofrece muchísimos tipos de rompecabezas para niños. Podemos dividirlos según el nivel de dificultad. Es muy importante escoger rompecabezas adecuados para las habilidades del peque. ¿Qué grupos de edad son los más populares?

Rompecabezas para los niños más pequeños

Se puede enseñar a los niños a resolver rompecabezas desde la edad más temprana. Los primeros grandes rompecabezas de espuma se puede regalar a un niño de un año de vida. En el mercado podemos encontrar también diferentes libros con elementos que funcionan de manera similar a los puzzles. Los primeros rompecabezas pueden componerse de dos piezas simples.

Rompecabezas para niños de tres años

Los rompecabezas para niños de tres años pueden ser un poco más complicados, pero deben mostrar cosas familiares para el peque y cuyos elementos conozca muy bien. Por eso, una buena idea serán imágenes de animales, vehículos o dibujos animados favoritos. Una opción más fácil son imágenes de contorno, es decir, unas que tienen solo una forma concreta, por ejemplo, de un animal. Gracias a esto, es más fácil que el niño reconozca la forma de la ilustración y resuelva el rompecabezas. Los niños pequeños deben jugar con piezas grandes para que les sea más fácil mantenerlas en las manos y ponerlas en su lugar.

Rompecabezas para niños de 4-5 años

Cuando el niño ya tenga un poco de experiencia y habilidades necesarias podemos elevar el listón para que no se aburra. Al estimar las habilidades del niño debemos prestar atención a la manera en la que mueve y une las piezas. Es normal que los niños a esta edad resuelven los problemas con el método de ensayo y error a cada rato probando nuevas ideas. Es una buena manera para llegar a sus propias formas de hacer rompecabezas. Si creéis que ya ha llegado el momento para algo más: proponed al peque un nuevo reto: un rompecabezas de 20, 30, 40 o, incluso de 70 piezas más pequeñas y que formen una imagen más compleja.

Rompecabezas para niños de 6-8 años

A esta edad los niños ya tienen las habilidades motoras bien desarrolladas y piensan de manera sintética y reconocen el lugar al cual pertenece cada una de las piezas. Algunos tienen sus propias estrategias de completar rompecabezas: unos se fijan en el tamaño de la imagen, otros van por colores y otros: analizan los elementos en cada pieza. Los niños de 6, 7 y 8 años por todo el tiempo necesitan nuevos retos, por tanto, debéis a menudo elevar el nivel dándoles conjuntos más grandes: de 100, 150 o hasta de 400 o 500 elementos. Un gran desafío pueden ser los puzzles tridimensionales. El nivel de dificultad adecuado para cada niño es algo muy individual porque depende de las predisposiciones y experiencia.

Sobre el fondo blanco hay un rompecabezas blando blanco y negro de la marca Kinderkraft. Encima de él está sentada una niña que juega con cubos.

¿En que debemos fijarnos al escoger un rompecabezas para niños?

Si ya habéis decido que queréis comprar un rompecabezas para vuestro hijo tenéis que saber como escoger el mejor para él. En primer lugar debéis dirigiros por la edad y las habilidades individuales del niño. Aunque existe una división rígida establecida por los productores (podéis leer sobre esto más arriba), primero tenéis que tomar en cuenta las habilidades individuales de vuestros hijitos. Un rompecabezas puede ser un juguete fantástico siempre y cuando sea adecuado para el niño. ¿Entonces en qué debemos fijarnos? ¡Os vamos a dan un par de consejos!

La primera cosa que diferencia los rompecabezas es el número de los elementos. Para los niños pequeños basta comprar un rompecabezas de 2 o 3 piezas. Es porque al principio se trata solo de los niños entiendan el principio más básico del juego. Cuando ya lo logren hacer podemos darles un conjunto con más elementos: aquí no existe ningún límite. En el mercado existen, pues, los rompecabezas de 1000 o, hasta, 5000 piezas, pero son más bien productos para adultos y niños más grandes.

A medida que mejoran las habilidades del niño pueden resolver puzzles con piezas más pequeñas. No obstante, es mejor empezar con elementos grandes para que el peque no tenga problemas con agarrarlos y moverlos. El principio es, pues, muy sencillo: mientras más pequeño el niño, más grandes las piezas.

Aparte del número y tamaño de las piezas, también es muy importante lo que muestra la imagen. Las imágenes para los niños más pequeños deben ser muy simples, con pocos detalles pero variados para que al resolver el rompecabezas no tengan problemas para identificar los elementos. El color también es importante: está bien que los colores sean de contraste y no se parezcan entre sí.

Asimismo tomad en cuenta la calidad del producto. Es mucho más fácil completar un rompecabezas hecho de cartón grueso resistente a las deformaciones Las piezas demasiado elásticas o mal cortadas pueden ser un desafío muy difícil de enfrentar para las manitas pequeñas.

También es importante lo que aparece en la imagen: esto influye en la dificultad y el atractivo del juguete. El mercado os ofrece una enorme variedad de los diseños: desde los animales, por los coches y cuentos de hada clásicos hasta los dibujos animados o libros populares.

El material del cual esta hecho el rompecabezas también tiene mucha importancia. Para los niños más pequeños son mejores los rompecabezas de espuma, como nuestro LUNO o de madera: no requieren tanta precisión y no se deforman. En caso de los usuarios muy pequeños los rompecabezas de cartón o de papel no serán una buena idea: puede que no aguanten al ser mordidos y chupados.

Al final, no se olviden de la estética y calidad del producto y la seguridad de uso. El marcado nos ofrece tanta variedad de rompecabezas que no vale la pena usar algo no comprobado. Buscad algo que os guste a vosotros y que queréis que le guste a vuestro hijo: es el aprendizaje de la estética. Vuestras elecciones influyen en el gusto del peque. La calidad: como cualquier otro juguete también este tendrá que pasar el «bautismo de fuego». Será tirado, pisado e, incluso, pateado. En caso de los rompecabezas es muy importante que la caja sea resistente y que proteja las piezas de perderse. Sin ella será más difícil guardarlas y completar la imagen. Tampoco nos olvidemos de la seguridad. El tamaño de las piezas debe ser adecuado no solo por las habilidades motoras del pequeñín, sino también porque el niño los mete a la boca. Por eso, los elementos pequeños tampoco deben estar en los manos de niños pequeños. Otra cosa de la cual presumen los productores son sus certificados. Algunas empresas producen aplicando los principios ecológicos o de comercio justo (fair trade).

¿Cuándo es el mejor momento para empezar a hacer rompecabezas con tu hijo?

No existe ninguna regla en cuanto a la edad adecuada para empezar la aventura de rompecabezas. Algunos mencionan la edad de 2-3 años de vida, otros empiezan después del primer cumpleaños. Todo depende de las predisposiciones del niño. A los más pequeños vale la pena dar de vez en cuando los conjuntos más sencillos de dos piezas para ver su reacción. Si les gustan, es una señal que hay que seguir animándolos. Si no, hay que seguir esperando tranquilamente. A algunos de los niños no les va a gustar nada este tipo de entretenimiento: y debemos respetarlo. Sin importar la edad, vale la pena empezar con los rompecabezas más simples: de 2-3 piezas grandes y rígidas, por ejemplo, de madera. Este tipo de rompecabezas consiste en juntar elementos del mismo color, con el mismo animal, número, incluso, si el niño aún no los conoce.

Tipos de rompecabezas para niños

En el mercado podéis ver un amplio abanico de puzzles. Por tanto, es fácil escoger el más adecuado para el niño, tanto en cuanto a su edad, como a sus preferencias individuales. ¿Qué tipos podemos diferenciar? ¡Estos son los más importantes!

El primer grupo son los rompecabezas tradicionales, es decir, de madera o de cartón que consisten en completar imágenes bidimensionales. Es lo primero que nos viene a la cabeza al oír la palabra: rompecabezas. Pero los tradicionales son apenas el inicio de la increíble aventura con diferentes tipos de rompecabezas.

En caso de los niños más pequeños serán perfectos los puzzles de espuma. Un conjunto compuesto de elementos grandes puede ser usado incluso por un niño de medio año. Los pequeñines no tienen que unirlos pueden simplemente apretarlos o morderlos. A veces se hacen tapetes en forma de un rompecabezas grande de espuma: como nuestro tapete de espuma LUNO. Es una buena solución tanto debido a la amortiguación y al aislamiento del suelo que proporciona, como a su valor de entretenimiento.

Una buena opción para los niños de dos o tres años serán los rompecabezas con asas incorporadas en las piezas. Así los peques pueden, sin problema, mover las piezas y hacer movimientos más precisos. Gracias a esto, serán capaces de completar los conjuntos más complejos.

Otra propuesta para niños pequeños son rompecabezas sensoriales que responden de diferentes maneras al comportamiento de los peques. Pueden tocar música, echar luz, cambiar de color, tener diferentes texturas o formas. Desarrollarán habilidades especiales en niños y estimularán sus sentidos. Son unos rompecabezas que pueden interesar incluso a los peques a los cuales normalmente no les gusta mucho este tipo de diversión: es porque proporcionan muchos estímulos especiales y atractivos.

Para niños más grandes pueden resultar interesantes los rompecabezas magnéticos. Su ventaja sobre los modelos tradicionales es que se completan encima de una chapa de metal, por eso, son muy útiles durante los viajes. Además, podemos estar seguros de que no se desharán.

En el mercado también existen puzzles de cubos. En cada uno de los lados el cubo tiene un fragmento de una imagen diferente. Uniendo varios cubos se pueden completar 6 diferentes imágenes. Es más bien una opción para niños más grandes, aunque los productores ofrecen también rompecabezas de cubos compuestos por 2-3 elementos. Puede ser un buen entretenimiento para un niño de dos años.

Al final tenemos una propuesta para niños más grandes que, además, requiere habilidades motoras más avanzadas y una imaginación más desarrollada. Se trata de los rompecabezas tridimensionales: al completarlos se crean modelos espaciales de edificios, animales, vehículos, etc. Es un juego más difícil, pero que da mucha satisfacción. Después de resolver uno de estos rompecabezas difíciles podréis ponerlo en un estante del cuarto del niño para presumir de sus habilidades manuales increíbles.

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