Caballo mecedora

Caballo mecedora

¿Qué especial tiene el caballo mecedora que les daba tanta alegría a nuestras abuelas y mamás y ahora les divierte a la generación más joven? Es el balanceo que es tan importante para el desarrollo del niño y, además, lo hace sonreír.

Papel del balanceo en el desarrollo infantil

¿Quieres que tu peque asuma nuevos retos con ganas, sea valiente y seguro de sí mismo? ¡Entonces mécelo cuando puedas! El balanceo es responsable por la estimulación del laberinto del oído la cual se traduce en una mejora del sentido del equilibrio que aumenta la autoconfianza, la coordinación motriz, la conciencia corporal llamada propiocepción [a las personas interesadas en el tema recomendamos los libros: L. Eliot, «What's going on in there? How the Brain and Mind Develop in the First Five Years of Life» (¿Qué está pasando por ahí?: Como se desarrolla la mente y el cerebro en los primeros cinco años de vida.); A. J. Ayres, «La integración sensorial y el niño»]. Pero esto no es todo, porque columpiarse fortalece todos los músculos del bebé y, además, regula la tensión muscular. Gracias a esto, el peque se desarrolla de manera uniforme y no tiene problemas para adquirir habilidades tan importantes como balancear o mantener el equilibrio.

El balanceo también tranquiliza, calma las emociones y, simplemente, hace que el bebé se sienta más seguro: el movimiento de balanceo le recuerda la vida dentro del vientre de la mamá. Mecer al bebé es algo que hacemos casi enteramente por instinto cuando queremos calmarlo o adormecerlo: ¡está en nuestro código genético!

Es más, balancear con frecuencia al bebé también aumenta su capacidad intelectual. Es porque los movimientos de balanceo ayudan a crear las conexiones entre las neuronas (a los interesados en el tema recomendamos la psicóloga infantil Dra. Anna Karcz). Además, estimula la percepción espacial, mejora los procesos de concentración, aprendizaje y... ¡simplemente es una buena diversión!

Varios productos de Kinderkraft harán que vuestro pequeñín se sienta como si estuviera en vuestros brazos: seguro y tranquilo. En nuestra página encontraréis las sillas mecedoras UNIMO UP y NOLA que al mecer al bebé le proporcionarán una buena diversión con un móvil. Una solución muy interesante e innovadora ofrecen las sillas mecedoras-hamacas eléctricasLUMI y LULI que mecen igual que los papás: es decir, de un lado para el otro. Sin embargo, también otros productos de la marca Kinderkraft tienen la opción de mecer, como, por ejemplo, la cuna de viaje SOFI que en un momento se puede convertir en silla mecedora.

Las hamacas y las sillas mecedoras se hacen cada vez más comunes, pero ya desde hace cierto tiempo los brazos no son el único lugar donde se puede mecer a los niños. Durante generaciones en nuestras familias usaban los caballos mecedoras que estimulaban con su balanceo el desarrollo del niño y, también, ¡le proporcionaban mucha alegría!

En una habitación infantil, un bebé sonriente está sentado en un caballito balancín.

¿Qué es un caballo mecedora y desde qué edad se puede usar?

El caballo mecedora o caballo balancín es un juguete que tradicionalmente se parece a un caballo y que balancea gracias a dos listones perfilados en forma de arco. Es una perfecta alternativa a los columpios de los parques infantiles, especialmente, si no hace buen clima. El caballo mecedora puede llegar a ser una imitación de una verdadera mascota.

¿Cuando el niño se puede sentar por primera vez en un caballo mecedora? Todo depende del tamaño del juguete: su altura siempre debe estar ajustada a la altura y la edad del niño. Los niños más pequeños se pueden balancear en unas mecedoras especiales: lo más importante es que puedan estar sentados por sí solos. Los niños que tienen más de un año pueden intentar usar los clásicos caballos mecedoras, por supuesto, empezando con los modelos más pequeños. Sin embargo, sería perfecto que el niño pudiera agarrarse solito de los mangos y balancear por sí solo: esto es posible cuando tiene más o menos 18 meses de vida. Los caballitos balancines grandes están diseñados para los niños que solos se suben y se bajan de los juguetes y, además, balancean sin problema. Normalmente son capaces de hacerlo los niños que ya han cumplido dos años de vida.

No obstante, tenemos que recordar que la edad del niño no es el criterio más importante aquí: es solo orientativa. Se trata de la altura y, sobre todo, de las capacidades del niño. Un caballo mecedora demasiado grande puede, simplemente asustar al peque y definitivamente quitarle las ganas de tratar de ser un pequeño vaquero. Tampoco está bien ofrecerle un caballo balancín demasiado pequeño: ya que el niño no podrá caber en él.

Caballo mecedora: de madera o de peluche

¿Cómo es un caballo? Tiene la crin, el pelo marrón, estribos y riendas. En el mercado podemos encontrar caballos mecedoras así, de aspecto realista hechos de peluche que le permitirán a vuestro hijo sentirse como si estuviera en el Viejo Oeste. Estos modelos no solo se parecen a caballos verdaderos, sino que también son muy suaves y agradables al tacto. También pueden ser tratados como los clásicos juguetes de peluche. Sin embargo, de nuevo se hacen cada vez más populares los modelos de madera: minimalistas, naturales y con mucho estilo. Entre ellos los más comunes son los modelos en color de madera natural, pero también se puede encontrar otros pintados de cualquier otro color con pinturas no tóxicas. Un caballo mecedora de madera, sin duda, se verá perfecto como un complemento decorativo del cuarto infantil hecho en estilo minimalista escandinavo. Los modelos de madera se consideran más sólidos y más resistentes y, por eso, pueden permanecer en la familia por muchos años. 

Caballo sin respaldo: ¿qué tamaño escoger: pequeño o grande?

Los caballos mecedoras sin respaldo están diseñados para niños más grandes que ya pueden agarrarse de los mangos y balancearse por sí solos. Sin embargo, esto no significa que sean, de alguna forma, menos seguros: simplemente los niños pequeños se sienten más a gusto cuando pueden apoyarse en un respaldo suave. Por otro lado, los niños más grandes simplemente no lo necesitan: a esta edad los niños se sientan y caminan sin problema y, por tanto, se sienten seguros sin respaldo. Los caballos mecedoras para niños grandes se dividen según el tamaño. Al elegir el juguete adecuado siempre debemos fijarnos en su altura: si es demasiado grande o demasiado pequeño es posible que el niño no pueda usar su regalo.

Caballo mecedora con función de correpasillos

Una perfecta elección será un caballo mecedora combinadocon correpasillos: como este modelo de Kinderkraft. Esta combinación interesante de dos juguetes tiene tanto la base mecedora tradicional, como las ruedas que al ser desmontados cambian la manera de moverse en el juguete (de balancear a ir en ruedas). La combinación de esas dos funciones les da a los niños el doble de alegría y aún más emociones y posibilidades de jugar. Una ventaja adicional de esta solución es lo fácil que es convertir el balancín en correpasillos y, gracias a esto, vuestro hijo también podrá convertirse de un jinete en conductor. Es más, este juguete le va a entretener al niño por más tiempo, porque no solo lo mece, sino que también puede ser su peluche. Y ¡ojo! gracias a sus ruedas, el correpasillos no rayará el suelo de vuestro apartamento.

La seguridad ante todo: los cinturones

¿El caballo mecedora es un juguete seguro para los niños? Obviamente sí: pero solo si los productores cumplen con todos los principios de seguridad. Durante el proceso de producción se deben usar solo materiales totalmente seguros y aprobados. También es importante que los niños no se suban a los caballos que están en nuestras familias desde hace mucho tiempo. La estabilidad de un juguete usado por tanto tiempo podría haber disminuido. Definitivamente debemos optar por productos aprobados y certificados de fabricantes profesionales.

En una habitación infantil, un bebé abraza a un caballito balancín.

¿Caballo mecedora con melodía? Caballos mecedoras interactivos

Si vemos un caballo mecedora realista solo falta que relinche y que podamos escuchar galopar sus cascos. ¡Los productores resolvieron también este problema! Porque el mercado ofrece caballos mecedoras interactivos que proporcionan experiencias auditivas adicionales. Vuestro hijo al cabalgar hacia la puesta del sol puede estar escuchando una canción de vaqueros o sonidos de un verdadero caballo: de relinchar, resoplar y galopar. Las diferentes opciones se activan mediante los botones situados normalmente en las orejas del caballito.

¡Pero aún no es todo! Porque los caballos mecedoras para niños pueden echar luz e, incluso, ¡moverse! Algunos caballitos interactivos tienen efectos luminosos, como los elementos que echan luz: por ejemplo, un corazón en la cabeza. Otros pueden animar a jugar moviendo el hocico o la cola. Todo esto para hacer el juego más divertido y aún más realista.

¿Un caballo mecedora tradicional u otro animal de balancín? ¿Qué escoger?

¿Es posible instalar en la base mecedora un burrito, venado, hipopótamo o, incluso, un barco, una moto o un coche? Por supuesto: en las tiendas vais a encontrar casi todo animal o medio de transporte que vuestro hijo podrá montar y balancearse en él cuánto quiera. Todo depende de las preferencias del niño. Además, a su elección quedan dinosaurios, unicornios y ositos: los productores tratan de mantenerse al día y cumplir con las creaciones de la desenfrenada imaginación de los niños. Todos funcionan de la misma manera que los caballos tradicionales que siguen siendo los más populares: tanto entre los pequeñines, como entre los adultos.

¿Vale la pena comprar un caballo mecedora?

Después de leer el artículo no debe caber duda de que para esta pregunta hay solo una respuesta: por supuesto que sí. Por ejemplo por sus propiedades maravillosas del balanceo. Pero no solamente por eso. El caballo mecedora es también una buena diversión, el tiempo pasado de manera activa en el que el niño podrá entrenar todos los músculos del cuerpo. No podemos olvidar que al cabalgar en el caballo balancín el peque mejora sus habilidades como subirse y bajarse y, también, conoce mejor su propio cuerpo: su peso, la relación entre la acción y la reacción. Además, el caballo mecedora deja que la imaginación se desarrolle: en los caballos no solo se puede cabalgar, pueden ser usados en diferentes juegos. ¡Por eso, no hay duda alguna de que «cada uno debe tener su propio caballito»!

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