Alimentación complementaria para bebés: todo lo que necesitas saber

Alimentación complementaria para bebés: todo lo que necesitas saber

Alimentación complementaria para bebés: todo lo que necesitas saber

Hay muchos mitos en torno a la ampliación de la dieta de los bebés. Cuando un niño cumple seis meses, surgen las siguientes preguntas: ¿Ya será el momento adecuado? ¿O tal vez hubiera sido mejor empezar con la alimentación complementaria un poquito antes? ¿Está bien comprar los tarros de comida preparada o debería cocinar en casa? ¿Será buena idea optar por el método BLW? En el siguiente artículo os vamos a familiarizar con el tema de la alimentación complementaria de los bebés y, en colaboración con Paulina Ihnatowicz, derribaremos varios mitos al respecto.

¿Cuándo empezar a expandir la dieta de tu bebé?

Probablemente, esta es una de las primeras preguntas que surgen. El momento indicado para hacerlo varía según las fuentes: algunas recomiendan ampliar la dieta a partir de los 4 meses, mientras que otras indican que a partir de los 6. En las etiquetas de los tarros de comida preparada para bebés podemos leer que las papillas están diseñadas para ser introducidas a la dieta de los bebés a los 4 meses de edad. ¿Cómo es en realidad?

¿Cuándo debemos iniciar la alimentación complementaria de nuestro bebé? ¿Por dónde empezar?

Paulina Ihnatowicz: Según las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, la alimentación complementaria de los bebés debería producirse a partir del 6ºmes de vida. Por otro lado, las recomendaciones de la Sociedad Polaca de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Infantil mencionan que es bueno empezar a expandir la dieta cuando el bebé demuestra las capacidades de desarrollo que le permiten consumir los alimentos, es decir, no antes de la 17ª semana de vida (inicio del 5º mes de vida) y no más tarde de la 26ª semana de vida (inicio del 7º mes de vida). Las recomendaciones de la OMS indican que la lactancia materna puede continuar (no obligatoriamente) hasta que el niño cumpla 2 años.

Además de las directrices oficiales que debemos seguir, cabe señalar que la edad del niño no es el único factor determinante. Es importante prestar atención al desarrollo del bebé: si sabe sentarse por sí mismo con seguridad, demuestra interés por la comida, no la escupe ni la empuja con la lengua.

¿Cómo iniciar la alimentación complementaria de un bebé?

Paulina Ihnatowicz: Las recomendaciones no definen claramente qué productos deben introducirse primero y en qué orden. Sin embargo, se aconseja que sean las verduras, aunque suele que los padres primero opten por las frutas debido a su sabor dulce. A la hora de añadir frutas y verduras a la dieta, debemos tener en cuenta la disponibilidad de productos según las temporadas. Si empezamos a ampliar la dieta en verano, podemos elegir zanahorias o patatas, mientras que en otoño, calabazas o remolachas.

¿Puede un bebé no estar preparado para los alimentos sólidos?

Paulina Ihnatowicz: Sí. Debemos prestar atención a las habilidades del bebé. Una de las señales que indican la disposición para la alimentación complementaria es, por ejemplo, la desaparición del reflejo de extrusión de la lengua. Sin embargo, si esto sigue ocurriendo, podemos esperar un poco más. Por supuesto, debemos introducir los alimentos cuando el niño sabe y demuestra las ganas de masticar. Otra señal es el agarre y el interés por los alimentos sólidos.

Un aspecto no menos importante es la capacidad del niño para sentarse de forma estable, es decir, sin caerse hacia atrás, así como para traer la comida a la boca.

Disposición a ampliar la dieta

Así como lo ha mencionado Paulina Ihnatowicz, el bebé debe mostrar disposición para introducir la alimentación complementaria. Una habilidad muy importante es saber sentarse sin ayuda y de forma estable. Algunos padres, sin embargo, intentan ampliar la dieta colocando al bebé en una hamaca o apoyándolo con almohadas.

Nunca apoyes al bebé con almohadas, si éste todavía no sabe sentarse de manera independiente. Esta aceleración de una habilidad natural puede perjudicar gravemente el desarrollo del bebé. Si hay algo que te preocupe, acude al pediatra para que examine a tu hijo y, si es necesario, te remite a un fisioterapeuta.

A veces, los bebés de seis meses aún no son capaces de sentarse por sí mismos. Si estáis en proceso de trabajo con un fisioterapeuta, a la hora de ampliar la dieta de tu bebé, os conviene elegir las papillas y usar una trona-hamaca, para que el bebé conozca nuevos sabores. En este caso es bueno tener a mano LIVY - una trona para bebés que se puede transformar en una hamaca alta. Esto hará más fácil alimentar a tu bebé.

Recuerda que debes proporcionar poca comida, solo lo suficiente para que tu bebé conozca sabores nuevos. Nunca des alimentos sólidos a los bebés que están dentro de una hamaca, ¡esto puede provocar que se ahoguen!

LIVY con hamaca es fácil de limpiar, sobre todo si resulta que el bebé sigue con el reflejo de empujar la comida con la lengua. Además, cuando el pequeño aprenda a sentarse por sí mismo, podrás convertirla fácilmente en una trona para bebés. Dispone de un mantel de silicona especial apto para lavarse en el lavavajillas. Seguro que lo agradecerás en el momento cuando tu pequeño empiece a usar la cuchara.

Nina en trona vista desde arriba

¿Preparar comida casera u optar por comida preparada?

La llegada de tarros con papillas preparadas ha revolucionado la paternidad moderna, incluyendo el proceso de la alimentación complementaria. La papillas en tarros es un gran ahorro de tiempo y, a pesar de las apariencias, de dinero. Todo se debe a que al principio los niños están conociendo nuevos sabores y no se sabe si van a comer toda la ración que les hemos preparado. De hecho, al principio es muy común que los bebés coman solo una cucharada para después pedir más leche.

Recuerda que, al igual que lo haces eligiendo los productos para ti mismo, aquí también debes prestar atención a la composición de las papillas preparadas. Suelen contener el 100% de verduras o frutas, pero algunos sabores vienen con azúcar o sal. Si ves estos ingredientes, regresa el tarro a la estantería y elige otro sabor.

También puedes apostar por uno de los métodos más sencillos, es decir, ofrecerle a tu bebé que pruebe la comida hecha por ti. Ten cuidado con los condimentos - no debes agregarlos a las primeras comidas de tu bebé. Por eso, si estás cocinando una sopa, vierte una ración de caldo en un plato separado, y entonces condimenta el resto de la porción para otros miembros de la familia. Haz lo mismo siempre que cocines algo.

Comida infantil sobre fondo blanco

Paulina Ihnatowicz: Para empezar, la OMS recomienda la forma de puré, pero en los meses siguientes vale la pena proporcionar una variedad de consistencias, debido al desarrollo de las habilidades cognitivas, sensoriales y motoras de los bebés. La introducción de otras estructuras alimentarias enseña al niño habilidades nuevas y deseables, tales como morder y masticar.

A la hora de ampliar la dieta de tu bebé, conviene seguir las siguientes reglas:

● más sencillo: ofrecer al niño productos específicos y no procesados, como frutas y verduras. De este modo, podemos aprender cuáles son las preferencias gustativas de nuestro bebé;

● con moderación: las porciones que se ofrecen a los niños no deben ser tan grandes como las de los adultos. Para empezar, basta con unas cuantas cucharadas o trozos pequeños;

● no debemos obligar al niño a comer. Hay que ofrecer una variedad de productos para que el niño pueda elegir y decidir por sí mismo qué y en qué cantidad quiere comer;

● elegir los productos y sus formas teniendo en cuenta las capacidades del niño;

● los alimentos sólidos son solamente un complemento de la dieta basada en la leche materna;

● podemos introducir diferentes productos, incluso los que son potencialmente alergénicos. Sin embargo, es importante agregarlos uno por uno y observar constantemente la reacción del niño;

● la dieta debe complementarse solo con agua (aparte de la leche).

Alimentación complementaria con el método BLW

Paulina Ihnatowicz: También se habla mucho del método BLW, que es un proceso alternativo para introducir la alimentación complementaria. En este caso se omite la etapa de las papillas y la cuchara, porque la decisión depende del bebé. Se preparan diferentes propuestas de comida que se puede agarrar con las manos. Él mismo decide lo que quiere agarrar y comer, por ejemplo, un trozo de brócoli o de fruta, así como la cantidad que desea. El papel de los padres es preparar comidas con productos sanos y adaptados a la edad, las capacidades y las posibilidades del niño.

En cuanto al método BLW, hay que tener en cuenta que los primeros alimentos no sean demasiado duros, ya que pueden producirse atragantamientos. Muchos padres deciden hacer un curso de primeros auxilios antes de empezar con la alimentación complementaria basada en el método BLW. Se lo recomendamos personalmente a todos los padres, para que tengan los conocimientos básicos de cómo actuar en caso de asfixia o atragantamiento.

Alimentación complementaria vs. lactancia materna

Todo está claro, pero ¿qué pasa con la lactancia materna? En internet hay muchas informaciones sobre el destete de los bebés, la continuación de la lactancia materna o el cambio por la leche de fórmula o la leche de vaca. ¿Cómo se ve esto en la práctica?

Paulina Ihnatowicz: A la hora de ampliar la dieta de los bebés, hay que recordar que la base de la alimentación en el primer año de vida debe ser la leche materna. Iniciando el proceso de la alimentación complementaria, es decir, a partir del 6º mes, debemos proporcionar al niño 2-3 comidas sólidas, y a partir del 9º mes de vida - 3 a 4 comidas sólidas.

La leche de vaca es uno de los alérgenos que más temen los padres. Pero no es el único. Paulina Ihnatowicz señala que otros productos también pueden provocar alergias alimentarias, por ejemplo: las proteínas de la leche de vaca, los huevos, los cereales que contienen gluten, los cítricos, el sésamo, el marisco, los cacahuetes, los nueces, los frutos secos, el selenio y el pescado. Pero no te dejes por vencido, cualquier producto puede provocar una alergia y es una cuestión muy individual. Por lo tanto, es aconsejable introducir productos uno por uno para observar la reacción del niño.

El huevo: siempre genera muchas dudas. ¿Por qué? ¿Cómo introducirlo?

Paulina Ihnatowicz: Según las últimas directrices, podemos ofrecer huevos a los bebés a partir de los 6 meses de vida. Sin embargo, primero hay que prepararlo bien para reducir el riesgo de una alergia alimentaria. Se trata de cocer un huevo duro. Es recomendable añadir un huevo pequeño dos veces por semana. Además, cuando preparamos comida a base de huevos, es importante recordar y asegurarnos de que todos los alimentos estén bien cocidos para que el huevo no esté crudo.

Fruta: ¿se permite todo tipo de fruta?

Paulina Ihnatowicz: Sí, lo mejor es usar fruta que esté disponible en el país, orgánica, debidamente molida. Las manzanas, las peras, los melocotones, los albaricoques o las bayas son los mejores alimentos complementarios.

Alimentación complementaria vs. alergias alimentarias

¿Qué pasa si nosotros somos alérgicos a ciertos alimentos?¿Se deben introducir a la dieta más tarde o es mejor no incluirlos en la alimentación complementaria? ¿Recomienda la OMS agregar algunos alimentos más tarde que otros?

Paulina Ihnatowicz: No hay datos relativos a los productos potencialmente alergénicos que deben introducirse más tarde, así que podemos añadirlos a la dieta al mismo tiempo que los demás, pero, por supuesto, bajo la observación. Además, añadir estos productos más tarde no disminuye la probabilidad de desarrollar una alergia.

Los estudios indican que los niños menores de tres años tienen un riesgo de entre el 6 y el 8% de sufrir una reacción alérgica. Además, si a uno de los padres o hermanos se le ha diagnosticado una alergia, es más probable que también el bebé las padezca. Los síntomas alérgicos pueden presentarse en todos los niños, por eso, si notas algún cambio adverso después de consumir un producto determinado, debes suspenderlo y ponerte en contacto con el pediatra.

Mitos y errores que cometen los padres a la hora de la alimentación complementaria

Paulina Ihnatowicz: Algunos padres quieren ampliar la dieta de sus hijos antes del momento indicado por los médicos y especialistas para evitar el riesgo de alergias. Sin embargo, puede resultar todo lo contrario. Si iniciamos con la alimentación complementaria demasiado rápido, existe un mayor riesgo de alergias que se desarrollen con el tiempo.

Cuando el bebé no sube de peso, los padres suelen introducir en su dieta más productos y en mayor cantidad. Sin embargo, hay que tener en cuenta que durante este período la leche materna es más valiosa que, por ejemplo, la fruta o la verdura.

Los padres suelen ofrecer a sus bebés tés, infusiones, zumos u otras bebidas alternadas con la leche y los alimentos sólidos. En este período, solamente el agua y la leche materna deben ser la base.

Mather acostada al lado de la bebe

La mala calidad de los productos que consumen los niños es un tema que no tiene final. ¡Presta siempre atención a la composición de los productos preparados!

Forzar a los niños a comer es también uno de los errores más comunes. No te preocupes si tu hijo no quiere comer, puede que aún no esté preparado.

A veces, los padres no introducen diferentes consistencias alimentarias por ver que el bebé todavía no tiene dientes. Las encías del bebé están adaptadas para moler y aplastar, por eso no hay que prestar tanta atención al número de dientes que tiene o no el bebé. Recuerda que la forma de los alimentos debe ser adecuada y adaptada a las capacidades del bebé.

No debes provocar que "el bebé baje de peso" sustituyendo la leche por alimentos sólidos.

Éxito: ¡el bebé está comiendo! Pero... ¿qué sigue?

Cuando tu pequeño empieza a comer, es el momento de proporcionarle una posición adecuada. La solución más segura es comprar una trona para bebés. Se ajustan a las necesidades de los bebés, que, a pesar de saber sentarse de forma estable, pueden deslizarse y caerse de una silla normal. Disponen de barras de seguridad y cinturones para proteger al bebé.

La bandeja también facilita la vida, gracias a ella el riesgo de que la comida se caiga es mucho menor. La trona LIVY viene con un mantel especial de silicona que no contiene BPA ni sustancias nocivas. Gracias a ello, el niño puede comer de la bandeja, por ejemplo cuando decida tirar su papilla del plato. Es apto para lavarse en el lavavajillas.

Además, LIVY puede ajustarse fácilmente en altura y profundidad, adaptando la trona al bebé en crecimiento, así como a la altura de la mesa que tengas en tu casa. Se ha diseñado de acuerdo con los principios ergonómicos: el reposapiés ajustable y el respaldo amplio permiten mantener una posición correcta durante la comida. Sin duda, esto dará sus frutos en el futuro cuando el bebé crezca y empiece las clases en el colegio.

Una vez que tengas tu trona, tus conocimientos y el método de alimentación complementaria elegido, no queda más que desearte buena suerte y mucha paciencia. :)

Paulina Ihnatowicz

Dietista clínico

Retrato de mujer sosteniendo verduras

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